Mini Relatos

Crossfitera con un box en su garaje

Lesbianas cowgirls

Cambio de vida al apuntarme al gimnasio

Convencer a mi mujer para hacer un trio

Esposa con gafas de empollona

Mi mujer quiere hacer un trio pero con dos tios

Fantasias sexuales a cumplir antes de casarme

Fantasias de todas las tias es un trio pero con dos tios

Libro de mini relatos en formato epub

Cambio de vida al apuntarme al gimnasio

Este relato cuenta cómo me ha cambiado la vida el ultimo año. Estaba (hace un año) recién divorciado...., con 41 años..., todos mis amigos casados..., no había pisado un gimnasio en mi vida (vamos más fofi que sano), eso sí conservo mi distintivo pelazo de siempre. Siguiendo el consejo de los amigos me apunté a un gimnasio de estos nuevos lowcost que han aparecido como champiñones que según me dijeron estaban plagados de tias cuarentonas y poca competencia masculina.
Llevaba poco más de dos meses cuando un día estaban de obras en el gimnasio y habian quitado unos paneles superiores que había de separadores entre los cuartos de baño. No se veía nada, pero se escuchaba todo. Me quedé dentro perdiendo el tiempo, haciendo como que ordenaba la taquilla hasta quedarme solo y en silencio para poder escuchar. Estaban las tias hablando todas a la vez cremas y no se entendía nada, de repente se hizo casi el silencio y solo se podía escuchar a una de ella hablando de sus tetas nuevas y de sus fantasías sexuales. Todas reían con cada tópico, y lo más recurrentes eran de follar en mansiones de lujo como las que salen en las películas y otra que dijo que le fliparía chupársela a uno con tableta de chocolate,... a lo que todas gritaron. AHHHHHHH!!!! Se vé que esa era la fantasía de la mayoría de ellas.
Me imagino, la mayoría cuarentonas, casadas desde hace más de 10 años, a saber el barrigón que habrán echado ya sus maridos.... Ya tenía mi motivación: Yo quiero ser el tio ese con la tableta de chocolate por el que todas suspiran. Me ha costado casi 10 meses de abdominales y pasar hambre para conseguirlo, pero al final lo conseguí. Tabletón. Ahora soy un yonki de los suplementos para aguantar follando. Agunos sabados he follado al medio dia y por la noche. Ya no tengo edad para aguantar ese tirón sin dopping, así que voy tirando de Tribuforte y Testobolan para aguantar el ritmo.

Bueno, por donde iba. Me metí en la clase de de Zumba y en cuanto nos pusimos a sudar, llegó el momento de quitarme la medio coleta y soltar mi pelazo y de limpiarme el sudor de la cara con la camiseta y enseñar los abdominales. Todas las tias mirando, me pareció ver a alguna hasta mordiéndose el labio inferior. El anzuelo ya estaba echado. Bueno más que anzuelo, la red, porque de la clase de zumba sabía que estaban disponibles (y disponibles de spués de los 30 significa chachondas) a más de la mitad. Después de un año en el gimnasio ya sabía la que estaba casada, soltera, divorciada, aunque de poco importa, porque desde entonces me follo en mi casa 2 a la semana de media, da igual el estado civil y todas empiezan haciendome una supermamada mientras me tocan la tableta. Todas la chupan como locas y a más de una la he visto como con ganas de hacerse un selfie mientras están de rodillas trabajando. Me siento como en Granjero busca esposa o programas de ese tipo. Todas las tias haciéndo mérito para no sé muy bien qué. Al principio me sorprendía que me pidieran que me corriera en su cara o en la boca. Lo había hecho muchas veces, pero siempre habia tenido que pedirlo, cuando no suplicarlo yo. Ahora no, ahora te lo dicen ellas. "Cuando te vayas a correr, puedes hacerlo en mi boca".

En medio año me ha empotrado a todas las buenorras disponibles, con alguna hasta había repetido y no hacia falta que atacara yo, era como coger el turno en la carnicería, ellas mismas se iban turnando. Incluso había rechazado a unas cuantas, unas por feas (monstruosas) y otras simplemente porque ya tenía plan, y el plan era "superior", pues dos de esas "rechazadas" se me insinuaron a la vez en el gimnasio, dándome a entender qur lo que querían era un trio. Me lo pensé y les dí largas con un par de chistes bien colocados, pero desde entonces no paro de darle vueltas, por lo que voy a terminar empotrandomelas también.
En resumen, quien sabe lo que me he perdido por no haberme apuntado al gimnasio cuando tenía 20 años en lugar de pasarme los fines de semana borracho y emporrado escuchando Nirvana en los garitos más cutres que había.